La realidad es que hace tiempo que no escribo por falta de motivación. Pero hoy me han vuelto a estimular las neuronas las dos mujeres que han escrito sobre la violencia de género en el apartado de opinión de este periódico digital. Me parece estupendo que se considere que este día 25 de noviembre, declarado por la ONU como Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, debe ser una fecha de unión y de trabajo en la misma dirección de todos los partidos políticos. Pero me gustaría realizar una serie de aclaraciones.
En relación con los comentarios de la concejala del PP, le sugiero que haga un poco de memoria de lo que ha realizado y votado su partido respecto a las mujeres y la violencia de género. Allá en la etapa del gobierno del PP, siendo Presidente del Gobierno José María Aznar, el PSOE presentó una propuesta de ley contra la violencia de género que no prosperó por el voto en contra de este partido. Posteriormente, en el año 2004, el gobierno de Zapatero aprueba su primera ley: la Ley Integral contra la Violencia de Género, que fue apoyada con reparos por el PP. Por otro lado, la Ley para la Igualdad Efectiva de Hombres y Mujeres que propone medidas de discriminación positiva para las mujeres en los distintos ámbitos de actuación y de convivencia, contó con la abstención del partido de la señora concejala. Y ya para rematar, plantea “que la intervención educativa vaya en la línea de la prevención y sensibilización de la violencia”. Genial. Querida compañera, estamos de acuerdo. Eso que propones forma parte de la asignatura de Educación para la Ciudadanía a la que ustedes se han opuesto de manera irracional.
Por último, no haré objeciones al contenido de su artículo, copiado literalmente de diversas fuentes de Internet, muy fáciles de encontrar con el buscador Google, la mayoría de instituciones gobernadas por mi partido como se puede comprobar pulsando en este enlace.
Respecto a la articulista de CC, intentando ser lo más respetuosa posible, me gustaría saber donde realizó el curso de Experta en Igualdad. Comenzaré por la aclaración del concepto fundamental.
La violencia de género no es una cuestión biológica ni doméstica. No. La violencia de género es consecuencia de una situación de discriminación intemporal que tiene su origen en una estructura social de naturaleza patriarcal. Resultado de ese aprendizaje cultural de signo machista, los hombres y las mujeres manifiestan roles en los que destaca la prepotencia de lo masculino sobre lo femenino; las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres son el origen de la violencia de género. De la violencia machista criminal. De la violencia que asesina a mujeres en manos de los hombres. La Ley Integral contra la Violencia de Género sí es muy clara al respecto. No es violencia de género, la violencia ejercida por una mujer hacia un hombre o entre parejas del mismo sexo. NO. Y sí están tipificados estos delitos en el código penal. Pero le pregunto, ¿Cuántos hombres han sido asesinados este año en España a manos de sus esposas, novias o compañeras? ¿Cuántos?
No es extraño que Canarias sea la comunidad autónoma con mayor índice de mujeres asesinadas en relación con la población, teniendo en cuenta los partidos que nos están gobernando, de los que las opinadoras a las que me refiero son representantes.
Para finalizar, creo que no voy a escribir una sola letra acerca de la rehabilitación del maltratador y de los centros de acogida. No me siento motivada.
La mirada positiva en Telde.
Condiciones de uso: No se permite el envío de mensajes de contenido sexista, racista, o que impliquen cualquier otro tipo de discriminación.Tampoco se permitirán mensajes difamatorios, ofensivos, que afecten a la vida privada de otras personas, que supongan amenazas, o cuyos contenidos impliquen la violación de cualquier ley española.La responsabilidad del contenido de los mensajes es exclusivamente de la persona que lo envía.
lunes 30 de noviembre de 2009
domingo 20 de septiembre de 2009
...y entonces abrió la boca
Soy una de las personas que, públicamente, agradeció el gesto solidario y valiente de Jesús Neira, ante la agresión que estaba sufriendo una mujer a manos de su pareja. Creí que era justo reconocer la actitud altruista y desinteresada de un hombre que se había enfrentado a la violencia machista criminal, lacra social que ocasiona innumerables muertes inocentes e innecesarias y que cuenta con el silencio cómplice de una sociedad que aún considera este asunto como un "tema privado" y no como un problema de todos y de todas.
Para mí se convirtió en un héroe, pero entonces abrió la boca.
En su primera comparecencia pública, se le pregunta acerca del machismo en los colegios y su opinión de como erradicarlo. A este señor se le ocurre largar la siguiente perlita: "los niños tienen que aprender a tratar con deferencia a las niñas". Esta afirmación es absolutamente incompatible con alguien que cree en la educación en igualdad, concepto que no aparece ni una sola vez en toda la entrevista. Como premio a sus intervenciones públicas y a sus conocimientos acerca del feminismo, la violencia de género, la igualdad, etc., Esperanza Aguirre lo nombra presidente del Consejo Asesor del Observatorio contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid. Es decir, que a un señor que piensa que a los niños hay que enseñarles que las niñas son inferiores y que por eso hay que cuidarlas, se le premia con un buen puestito en el gobierno de la Sra. Aguirre. En un dechado de ética absoluta, Neira acepta el puesto y regalo de la presidenta, no sin antes jurar que quitaría las denuncias a los hospitales de Madrid, responsables reales de las secuelas sufridas.
Ya tirado al ruedo, comienza a pasearse por radios y televisiones y a conceder entrevistas, con afirmaciones propias de un macho ibérico o de un misógino de los de antes, donde no sólo abre la boca, sino también se llena los bolsillos. Ya se sabe, dinero fácil.
Pero aquí no queda la cosa. Su ambición y afán de protagonismo tras convertirse en un hombre público metido a política, conduce a su fichaje como tertuliano en el programa más plural y objetivo de la parrilla televisiva, Intereconomía, y se convierte además en experto opinador de materias económicas-financieras.
Ya puesto, porque los favores hay que pagarlos, se ha lanzado de manera desaforada a defender a su opción política, con declaraciones más cercanas a la extrema derecha tales como “España no necesita Constitución, porque es un Estado constituido”, “existe contradicción entre partidos y democracia” o “España no es una democracia”.
Con una actitud absolutamente soberbia, prepotente y considerado investido por su autoridad divina, ha insultado gravemente al presidente del gobierno español, denominándole “jovencito que se dedica a dar mítines y a decir imbecilidades” o a líderes mundiales como a Obama, al que llamó “pelele, no existe y no es un hombre de primera línea“.
Lo malo no es que este hombre sea del PP. Lo grave es las formas que utiliza para defender a su partido de la manera más soez, grosera e impertinente posible y su postura política más fuera del sistema democrático que dentro.
En su momento defendí la acción heroica de Neira. Ahora, repudio sus manifestaciones propias de un histrión despreciable.
De héroe a villano.
Para mí se convirtió en un héroe, pero entonces abrió la boca.
En su primera comparecencia pública, se le pregunta acerca del machismo en los colegios y su opinión de como erradicarlo. A este señor se le ocurre largar la siguiente perlita: "los niños tienen que aprender a tratar con deferencia a las niñas". Esta afirmación es absolutamente incompatible con alguien que cree en la educación en igualdad, concepto que no aparece ni una sola vez en toda la entrevista. Como premio a sus intervenciones públicas y a sus conocimientos acerca del feminismo, la violencia de género, la igualdad, etc., Esperanza Aguirre lo nombra presidente del Consejo Asesor del Observatorio contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid. Es decir, que a un señor que piensa que a los niños hay que enseñarles que las niñas son inferiores y que por eso hay que cuidarlas, se le premia con un buen puestito en el gobierno de la Sra. Aguirre. En un dechado de ética absoluta, Neira acepta el puesto y regalo de la presidenta, no sin antes jurar que quitaría las denuncias a los hospitales de Madrid, responsables reales de las secuelas sufridas.
Ya tirado al ruedo, comienza a pasearse por radios y televisiones y a conceder entrevistas, con afirmaciones propias de un macho ibérico o de un misógino de los de antes, donde no sólo abre la boca, sino también se llena los bolsillos. Ya se sabe, dinero fácil.
Pero aquí no queda la cosa. Su ambición y afán de protagonismo tras convertirse en un hombre público metido a política, conduce a su fichaje como tertuliano en el programa más plural y objetivo de la parrilla televisiva, Intereconomía, y se convierte además en experto opinador de materias económicas-financieras.
Ya puesto, porque los favores hay que pagarlos, se ha lanzado de manera desaforada a defender a su opción política, con declaraciones más cercanas a la extrema derecha tales como “España no necesita Constitución, porque es un Estado constituido”, “existe contradicción entre partidos y democracia” o “España no es una democracia”.
Con una actitud absolutamente soberbia, prepotente y considerado investido por su autoridad divina, ha insultado gravemente al presidente del gobierno español, denominándole “jovencito que se dedica a dar mítines y a decir imbecilidades” o a líderes mundiales como a Obama, al que llamó “pelele, no existe y no es un hombre de primera línea“.
Lo malo no es que este hombre sea del PP. Lo grave es las formas que utiliza para defender a su partido de la manera más soez, grosera e impertinente posible y su postura política más fuera del sistema democrático que dentro.
En su momento defendí la acción heroica de Neira. Ahora, repudio sus manifestaciones propias de un histrión despreciable.
De héroe a villano.
martes 14 de julio de 2009
¿Expertos o esperpentos?
Me había propuesto esta semana no hablar de ustedes, pero es que me lo ponen a tiro.
Día tras día, semana tras semana, sus actuaciones y declaraciones se convierten en disparate tras disparate. Es que hay que currárselo muy pero que muy bien para llevar al estrado del Congreso y Senado a los esperpentos elegidos por el PP como expertos en diversas materias.
Han transcurrido cuatro años desde que el numerario del Opus Deis, médico y psiquiatra, Aquilino Polaino, que no es un nombre cualquiera, salta a la fama de la mano del PP al ser invitado a la Comisión de Justicia del Senado por este partido para que apoyara su postura acerca del matrimonio y adopción de los homosexuales. Y allí este señor, que entiendo que haya estudiado psiquiatría sólo por el mero hecho de averiguar en que lugar recóndito de la mente humana se transforman las evidencias científicas en convicciones morales y religiosas, además de creérselo y justificarlo, argumenta entre otras lindezas "que las personas con conducta homosexual tienen un padre hostil, distante y alcohólico", "que la homosexualidad se suscita en los hijos adoptados por gays o lesbianas" o "que los homosexuales podían superar totalmente sus problemas". Eso sí, el tratamiento salía algo caro. Todo ello sin arrugar el ceño pero ofreciendo la mejor cara de la homofobia. Sin embargo, las personas expertas citadas por el resto de los partidos, expusieron investigaciones y estudios que avalaban el normal desarrollo psicológico y afectivo de los niños y niñas educadas por parejas del mismo sexo, y defendieron el derecho de los menores a ser adoptados por estas familias.
Este fin de semana leyendo El País, me entero de que el pasado 22 de junio, el experto invitado para el estudio del problema de las drogas a las Cortes por la senadora Salamanca Teresa Cobaleda del PP , el doctor y psiquiatra Coullaut-Valera, que no es un nombre cualquiera, desarrolla la teoría de que las mujeres, mientras tienen la regla, desarrollan una violencia equiparable a la violencia de género. Lejos de sonrojarse por semejante barbaridad, añade que "el periodo provoca trastornos gravísimos de la terquedad y de la oportunidad" y que "la violencia del macho es terrible porque es violencia de agresividad y física, pero la violencia de la mujer es relacional". Acaba el hombre su intervención con la frasecita "estoy encantado de estar aquí y decir estas tonterías", pensando quizás que estaba en un circo por el cúmulo de desatinos, y no en una comisión mixta Congreso-Senado. Detrás de esta manifestación se esconde el mensaje perverso de los hombres que piensan que la violencia contra la mujer se debe a la provocación de ellas.
Me parece una atrocidad comparar la violencia machista criminal con los desajustes hormonales del síndrome premenstrual, descrito científicamente y molesto, fundamentalmente, para nosotras.
Desconozco titulares de prensa al estilo "banda de mujeres menstruantes dan palizas a sus maridos". Sin embargo, los mismos diarios contienen demasiado a menudo noticias de mujeres asesinadas a manos de sus maridos, novios y ex.
La desigualdad es el origen de la violencia contra las mujeres. Si hay una característica que defina a un delincuente maltratador, es que considera a la mujer como ser inferior y utiliza la fuerza y los golpes para demostrar su masculinidad y superioridad. Esta es la realidad. Así que mejor se dejan de dislates y comienzan a trabajar por la consecución real de la igualdad como desafío generacional; apartando a los niños y a las niñas de situaciones de sometimiento, de desigualdad entre géneros y educando en el respeto a la diversidad y en el vínculo afectivo basado en la reciprocidad.
Porque que yo sepa, nada de esto tiene que ver con la regla.
Día tras día, semana tras semana, sus actuaciones y declaraciones se convierten en disparate tras disparate. Es que hay que currárselo muy pero que muy bien para llevar al estrado del Congreso y Senado a los esperpentos elegidos por el PP como expertos en diversas materias.
Han transcurrido cuatro años desde que el numerario del Opus Deis, médico y psiquiatra, Aquilino Polaino, que no es un nombre cualquiera, salta a la fama de la mano del PP al ser invitado a la Comisión de Justicia del Senado por este partido para que apoyara su postura acerca del matrimonio y adopción de los homosexuales. Y allí este señor, que entiendo que haya estudiado psiquiatría sólo por el mero hecho de averiguar en que lugar recóndito de la mente humana se transforman las evidencias científicas en convicciones morales y religiosas, además de creérselo y justificarlo, argumenta entre otras lindezas "que las personas con conducta homosexual tienen un padre hostil, distante y alcohólico", "que la homosexualidad se suscita en los hijos adoptados por gays o lesbianas" o "que los homosexuales podían superar totalmente sus problemas". Eso sí, el tratamiento salía algo caro. Todo ello sin arrugar el ceño pero ofreciendo la mejor cara de la homofobia. Sin embargo, las personas expertas citadas por el resto de los partidos, expusieron investigaciones y estudios que avalaban el normal desarrollo psicológico y afectivo de los niños y niñas educadas por parejas del mismo sexo, y defendieron el derecho de los menores a ser adoptados por estas familias.
Este fin de semana leyendo El País, me entero de que el pasado 22 de junio, el experto invitado para el estudio del problema de las drogas a las Cortes por la senadora Salamanca Teresa Cobaleda del PP , el doctor y psiquiatra Coullaut-Valera, que no es un nombre cualquiera, desarrolla la teoría de que las mujeres, mientras tienen la regla, desarrollan una violencia equiparable a la violencia de género. Lejos de sonrojarse por semejante barbaridad, añade que "el periodo provoca trastornos gravísimos de la terquedad y de la oportunidad" y que "la violencia del macho es terrible porque es violencia de agresividad y física, pero la violencia de la mujer es relacional". Acaba el hombre su intervención con la frasecita "estoy encantado de estar aquí y decir estas tonterías", pensando quizás que estaba en un circo por el cúmulo de desatinos, y no en una comisión mixta Congreso-Senado. Detrás de esta manifestación se esconde el mensaje perverso de los hombres que piensan que la violencia contra la mujer se debe a la provocación de ellas.
Me parece una atrocidad comparar la violencia machista criminal con los desajustes hormonales del síndrome premenstrual, descrito científicamente y molesto, fundamentalmente, para nosotras.
Desconozco titulares de prensa al estilo "banda de mujeres menstruantes dan palizas a sus maridos". Sin embargo, los mismos diarios contienen demasiado a menudo noticias de mujeres asesinadas a manos de sus maridos, novios y ex.
La desigualdad es el origen de la violencia contra las mujeres. Si hay una característica que defina a un delincuente maltratador, es que considera a la mujer como ser inferior y utiliza la fuerza y los golpes para demostrar su masculinidad y superioridad. Esta es la realidad. Así que mejor se dejan de dislates y comienzan a trabajar por la consecución real de la igualdad como desafío generacional; apartando a los niños y a las niñas de situaciones de sometimiento, de desigualdad entre géneros y educando en el respeto a la diversidad y en el vínculo afectivo basado en la reciprocidad.
Porque que yo sepa, nada de esto tiene que ver con la regla.
miércoles 8 de julio de 2009
No es mi culpa
El feminismo no asesina. El machismo mata cada día.
No es mi culpa que, si descubro mis pechos, tu marido me mire de manera lasciva.
No es mi culpa que, a ti, mujer, te moleste observar unos pechos que no son los tuyos.
No es mi culpa que consideres que haciendo top-less me exhibo, porque es incierto.
No es mi culpa que vomites tu puritanismo en mis tetas.
No es mi culpa que tú sexualices el cuerpo femenino, pero no el masculino. No es mi culpa que decidas educar a tus hijos y a tus hijas con una moralina retrasada, y que consideres una obscenidad la visión de los pechos femeninos.
No es mi culpa que tú iguales el top-less con la lujuria, con la mirada sucia de los hombres y mujeres, porque es un problema de ustedes.
No es mi culpa que tú consideres a mis pechos un objeto de diversión. Yo sólo quiero quitarme las marcas.
No es mi culpa que la adolescencia cargue con una instrucción retrógrada, y considere la visión de los pechos de una mujer como objeto de excitación.
Muchos siglos de lucha. Muchos años de disputa. Mucho tiempo para mujeres que se han pasado y se pasan luchando por la igualdad de hombres y mujeres, en una sociedad profundamente desigual, machista, androcéntrica y patriarcal. Poco importa que esta porción del mundo intente vender el feminismo y sus posturas, como un movimiento antagonista al machismo. Esta corriente, en cualquier caso, se denominaría hembrismo, y yo la desconozco. Al feminismo se llega por un mero sentido de la justicia, por la necesidad de sentir libertad y autonomía personal. No estamos dispuestas a ocupar en la sociedad los papeles que ellos, fundamentalmente, y algunas ellas, de sumisión nos han asignado. Estamos para defender la igualdad de oportunidades de manera práctica. En el trabajo, en la educación, en la distribución de recursos, en la paridad, en las cuotas de poder. En la sociedad. En la vida. Porque la mitad nos pertenece.
Por tanto, aquellas manifestaciones procedentes de mujeres y hombres pertenecientes a un partido que no han hecho más que poner cortapisas a todo lo que signifique avanzar en igualdad de derechos y oportunidades , dígase recursos de inconstitucionalidad a toda la normativa aprobada en este sentido, me merece escasa credibilidad. Y, menos aún, las expresiones de mentes ancladas en el rígido y severo puritanismo, más propio del siglo XV que de la sociedad actual.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi santa culpa.
No es mi culpa que, si descubro mis pechos, tu marido me mire de manera lasciva.
No es mi culpa que, a ti, mujer, te moleste observar unos pechos que no son los tuyos.
No es mi culpa que consideres que haciendo top-less me exhibo, porque es incierto.
No es mi culpa que vomites tu puritanismo en mis tetas.
No es mi culpa que tú sexualices el cuerpo femenino, pero no el masculino. No es mi culpa que decidas educar a tus hijos y a tus hijas con una moralina retrasada, y que consideres una obscenidad la visión de los pechos femeninos.
No es mi culpa que tú iguales el top-less con la lujuria, con la mirada sucia de los hombres y mujeres, porque es un problema de ustedes.
No es mi culpa que tú consideres a mis pechos un objeto de diversión. Yo sólo quiero quitarme las marcas.
No es mi culpa que la adolescencia cargue con una instrucción retrógrada, y considere la visión de los pechos de una mujer como objeto de excitación.
Muchos siglos de lucha. Muchos años de disputa. Mucho tiempo para mujeres que se han pasado y se pasan luchando por la igualdad de hombres y mujeres, en una sociedad profundamente desigual, machista, androcéntrica y patriarcal. Poco importa que esta porción del mundo intente vender el feminismo y sus posturas, como un movimiento antagonista al machismo. Esta corriente, en cualquier caso, se denominaría hembrismo, y yo la desconozco. Al feminismo se llega por un mero sentido de la justicia, por la necesidad de sentir libertad y autonomía personal. No estamos dispuestas a ocupar en la sociedad los papeles que ellos, fundamentalmente, y algunas ellas, de sumisión nos han asignado. Estamos para defender la igualdad de oportunidades de manera práctica. En el trabajo, en la educación, en la distribución de recursos, en la paridad, en las cuotas de poder. En la sociedad. En la vida. Porque la mitad nos pertenece.
Por tanto, aquellas manifestaciones procedentes de mujeres y hombres pertenecientes a un partido que no han hecho más que poner cortapisas a todo lo que signifique avanzar en igualdad de derechos y oportunidades , dígase recursos de inconstitucionalidad a toda la normativa aprobada en este sentido, me merece escasa credibilidad. Y, menos aún, las expresiones de mentes ancladas en el rígido y severo puritanismo, más propio del siglo XV que de la sociedad actual.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi santa culpa.
lunes 15 de junio de 2009
Seguiré votando al PP
¡Qué análisis más bueno han hecho los míos! Estos sí son dirigentes políticos. Encima los otros nos felicitan humildemente, en vez de callarse la boquita. La verdad sea dicha que no fue para tanto, ya que si nos votaron el 42.23% del 40% del censo pues hace un total del 16.9%. Suficiente. Más que suficiente. Porque nadie para vender como los nuestros; ni que de elecciones mundiales se tratara. Porque es bastante para afianzar a nuestro más que cuestionado líder en el seno del partido. Porque somos únicos para tragarnos en secreto los navajazos de los nuestros y porque vamos a conseguir imponer la Europa que queremos. Los votantes de mi partido tenemos las cosas claras. Muy claras. Somos capaces de tragar lo indecible. Unidad. Una y grande. Sin fisuras. Esto es lo que nos distingue. Porque nosotros:
- Somos inmunes a la corrupción. Qué más da un viajecito por aquí o un trajecito por allá.
- Consideramos a la familia no más allá de papá, mamá y todos los descendientes que quieran llegar.
- Pensamos que el aborto es un asesinato, pero que la pederastia se puede superar como un mal menor.
- Rechazamos a los homosexuales, lesbianas, transexuales y bisexuales. Son todos unos enfermos mentales, excepto los que son de nuestro partido que se lo tienen calladito y lo sufren en silencio, como tiene que ser.
- Presuponemos que cualquier tiempo pasado fue mejor y que es innecesario remover la historia. Añoramos las estatuas ecuestres del caudillo y consideramos una violación de la memoria de este país, la falta de reconocimiento a quien mandó en España durante cuarenta recordados años.
- Sostenemos que ha habido una vendetta con lo del Yak42 de unas cuantas familias.
- No creemos en la igualdad entre hombres y mujeres que nos intentan imponer. Que cada cual demuestre lo que tiene que demostrar. Seguiremos presentando recursos de inconstitucionalidad ante leyes que vayan en este sentido y nos inventaremos listas de mujeres, como ya hemos hecho, en aquellos sitios donde no tenemos representación política alguna. Somos muy listos para eso.
- No estamos dispuestos a gastar del erario público para proteger al trabajador. Hay que proteger a las empresas y a los que más ganan. Abogamos por el despido libre, tal como ya hicimos con el famoso decretazo que tanto afectó a los rojos, que son todos unos proteccionistas de los más desfavorecidos.
- Somos xenófobos y pensamos que aquí no cabemos ni los queremos. Qué vamos a hacer si nacieron en un lugar de miseria, guerra o hambruna. No es nuestro problema. Aunque la diferencia radica en el medio de transporte. No es lo mismo entrar por la puerta grande del aeropuerto que en una patera. Diferente. Muy diferente.
- Creemos en la Santa Jerarquía de la Iglesia que tanto nos apoya y nos anima. Lo han demostrado. Con la pupa que nos hizo la guerra de Irak, fueron fieles. Muy fieles. Sin embargo, se han manifestado por nuestra familia y por el aborto. Nosotros también sabemos ser leales, justificando sus pecadillos.
- Sabemos vender la instrumentalización de jueces y policías por parte de los otros, pero nosotros sí tenemos bien colocados a los nuestros en esos puestos estratégicos. ¡Menos mal!
- No queremos Educación para la Ciudadanía. Los principios y valores como la tolerancia, la solidaridad, el respeto a la diferencia, el reconocimiento de la diversidad, el rechazo de la marginación y de la exclusión, no nos interesa. Preferimos la moral de la iglesia que el adoctrinamiento del Estado.
Consideramos muchas cosas más. Tenemos que seguir transmitiendo el desánimo para seguir ganando con la abstención. Ellos, los pobres, son más. Pero son demasiado críticos. No son como nosotros. Fieles y leales a pesar de los errores. Nosotros vamos todos, tal rebaño obediente a las órdenes de su amo. Si continuamos en el camino, tenemos garantizado, al menos, el voto de los nuestros. A ellos les espera la ardua tarea de convencer a sus examinadores votantes, la diferencia entre su programa y el nuestro. Nuestra ventaja es que no tienen fácil meter en cintura a los suyos. No son obedientes. Esa es nuestra virtud. Los nuestros sí son manejables. Y que no nos acusen de manipulación y tergiversación. Hemos sabido convertir las elecciones europeas en un “cara a cara” nacional y sin hablar de Europa. ¡Qué inteligencia! ¡Qué sagacidad! Nos vemos en el 2011.
- Somos inmunes a la corrupción. Qué más da un viajecito por aquí o un trajecito por allá.
- Consideramos a la familia no más allá de papá, mamá y todos los descendientes que quieran llegar.
- Pensamos que el aborto es un asesinato, pero que la pederastia se puede superar como un mal menor.
- Rechazamos a los homosexuales, lesbianas, transexuales y bisexuales. Son todos unos enfermos mentales, excepto los que son de nuestro partido que se lo tienen calladito y lo sufren en silencio, como tiene que ser.
- Presuponemos que cualquier tiempo pasado fue mejor y que es innecesario remover la historia. Añoramos las estatuas ecuestres del caudillo y consideramos una violación de la memoria de este país, la falta de reconocimiento a quien mandó en España durante cuarenta recordados años.
- Sostenemos que ha habido una vendetta con lo del Yak42 de unas cuantas familias.
- No creemos en la igualdad entre hombres y mujeres que nos intentan imponer. Que cada cual demuestre lo que tiene que demostrar. Seguiremos presentando recursos de inconstitucionalidad ante leyes que vayan en este sentido y nos inventaremos listas de mujeres, como ya hemos hecho, en aquellos sitios donde no tenemos representación política alguna. Somos muy listos para eso.
- No estamos dispuestos a gastar del erario público para proteger al trabajador. Hay que proteger a las empresas y a los que más ganan. Abogamos por el despido libre, tal como ya hicimos con el famoso decretazo que tanto afectó a los rojos, que son todos unos proteccionistas de los más desfavorecidos.
- Somos xenófobos y pensamos que aquí no cabemos ni los queremos. Qué vamos a hacer si nacieron en un lugar de miseria, guerra o hambruna. No es nuestro problema. Aunque la diferencia radica en el medio de transporte. No es lo mismo entrar por la puerta grande del aeropuerto que en una patera. Diferente. Muy diferente.
- Creemos en la Santa Jerarquía de la Iglesia que tanto nos apoya y nos anima. Lo han demostrado. Con la pupa que nos hizo la guerra de Irak, fueron fieles. Muy fieles. Sin embargo, se han manifestado por nuestra familia y por el aborto. Nosotros también sabemos ser leales, justificando sus pecadillos.
- Sabemos vender la instrumentalización de jueces y policías por parte de los otros, pero nosotros sí tenemos bien colocados a los nuestros en esos puestos estratégicos. ¡Menos mal!
- No queremos Educación para la Ciudadanía. Los principios y valores como la tolerancia, la solidaridad, el respeto a la diferencia, el reconocimiento de la diversidad, el rechazo de la marginación y de la exclusión, no nos interesa. Preferimos la moral de la iglesia que el adoctrinamiento del Estado.
Consideramos muchas cosas más. Tenemos que seguir transmitiendo el desánimo para seguir ganando con la abstención. Ellos, los pobres, son más. Pero son demasiado críticos. No son como nosotros. Fieles y leales a pesar de los errores. Nosotros vamos todos, tal rebaño obediente a las órdenes de su amo. Si continuamos en el camino, tenemos garantizado, al menos, el voto de los nuestros. A ellos les espera la ardua tarea de convencer a sus examinadores votantes, la diferencia entre su programa y el nuestro. Nuestra ventaja es que no tienen fácil meter en cintura a los suyos. No son obedientes. Esa es nuestra virtud. Los nuestros sí son manejables. Y que no nos acusen de manipulación y tergiversación. Hemos sabido convertir las elecciones europeas en un “cara a cara” nacional y sin hablar de Europa. ¡Qué inteligencia! ¡Qué sagacidad! Nos vemos en el 2011.
viernes 5 de junio de 2009
Voy a votar al PP
Definitivamente voy a votar al PP. Estos socialistas rojos, no han hecho más que una campaña de mentiras y manipulaciones.
Cómo se han atrevido a comparar, con lo importante que fue para el país nuestro querido expresidente, la utilización de los aviones militares de nuestro adorado Aznar con el uso de los mismos por parte del rojillo presidente del país.
Nuestro Aznar lo utilizó para fines realmente importantes. Recuerdo aquella bella foto familiar, allá en agosto de 2002, cuando el expresidente, acompañado por su esposa Ana Botella y sus hijos, posaron para la prensa junto a la piscina de su finca, después de su llegada al aeropuerto de la capital menorquina a bordo de un avión militar. Vacaciones más que merecidas después de su aciago e intenso año. Faltaría más que se pretendiera que utilizaran un avión comercial, con lo engorroso de las largas colas y compartiendo asiento con la ciudadanía de a pie.
O aquella otra en febrero de 2004, cuando viajó a EE.UU para defender la guerra de Irak y desde allí, tras 6.215 kilómetros en un avión militar, llegar a Bruselas para asistir a un congreso del PP europeo. Eso sí que era trabajar. Y encima, ahora se quejan de que tenga asignado más de cincuenta escoltas para su seguridad. ¿Qué es lo que pretenden? Nuestro venerado presidente defendió una guerra justa en un país donde había armas de destrucción masiva, aunque la mayoría de personas piensen lo contrario. Porque él las encontrará. Esta guerra tuvo pocos efectos colaterales. No sé por qué se escandalizan tanto. Murió un puñado de civiles, como ocurre en tantas guerras. Y como tenemos poco con todos los radicales islamistas persiguiendo a nuestro idolatrado Aznar, encima estos exaltados rojos comparan su seguridad con la del López Aguilar, que sólo fue Ministro de Justicia. Claro que tiene que tener 39 escoltas más. No hay parangón.
Y el paro. Qué decir del paro. Con lo bien que se lo estaba montando Mayor Oreja dando donde más les duele, el desempleo de las personas, resulta que los trabajadores registrados en las oficinas del INEM bajaron en casi 25.000 personas en este mes y los afiliados a la Seguridad Social se incrementaron en más de 69.000 personas. Para colmo, donde más se destruyó empleo fue en Valencia, Madrid y Canarias. Esto fastidia bastante porque estamos finalizando la campaña. Ya se podrían haber esperado a la próxima semana. Pero que no decaiga el ánimo. Nos queda un par de días para seguir rentabilizando el sufrimiento y la principal preocupación del español de a pie.
Por último, las declaraciones del redactor-jefe de Alfa y Omega, órgano del Arzobispado de Madrid, han colocado las cosas en su sitio con su reflexión: “cuando se banaliza el sexo, como ocurre hoy, no tiene sentido seguir considerando la violación como delito penal”. O las de nuestro glorificado Cañizares, “no es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios con los millones de vidas destruidas por el aborto”. Y por supuesto la afirmación del candidato del Partido Popular, Mayor Oreja, de que la postura del cardenal es exacta. Porque si se suman dos plátanos, pues dan dos plátanos. Y si se suman un plátano y un guayabo, nunca pueden dar dos plátanos, porque es que son frutas distintas. Yo lo tengo claro.
Cómo se han atrevido a comparar, con lo importante que fue para el país nuestro querido expresidente, la utilización de los aviones militares de nuestro adorado Aznar con el uso de los mismos por parte del rojillo presidente del país.
Nuestro Aznar lo utilizó para fines realmente importantes. Recuerdo aquella bella foto familiar, allá en agosto de 2002, cuando el expresidente, acompañado por su esposa Ana Botella y sus hijos, posaron para la prensa junto a la piscina de su finca, después de su llegada al aeropuerto de la capital menorquina a bordo de un avión militar. Vacaciones más que merecidas después de su aciago e intenso año. Faltaría más que se pretendiera que utilizaran un avión comercial, con lo engorroso de las largas colas y compartiendo asiento con la ciudadanía de a pie.
O aquella otra en febrero de 2004, cuando viajó a EE.UU para defender la guerra de Irak y desde allí, tras 6.215 kilómetros en un avión militar, llegar a Bruselas para asistir a un congreso del PP europeo. Eso sí que era trabajar. Y encima, ahora se quejan de que tenga asignado más de cincuenta escoltas para su seguridad. ¿Qué es lo que pretenden? Nuestro venerado presidente defendió una guerra justa en un país donde había armas de destrucción masiva, aunque la mayoría de personas piensen lo contrario. Porque él las encontrará. Esta guerra tuvo pocos efectos colaterales. No sé por qué se escandalizan tanto. Murió un puñado de civiles, como ocurre en tantas guerras. Y como tenemos poco con todos los radicales islamistas persiguiendo a nuestro idolatrado Aznar, encima estos exaltados rojos comparan su seguridad con la del López Aguilar, que sólo fue Ministro de Justicia. Claro que tiene que tener 39 escoltas más. No hay parangón.
Y el paro. Qué decir del paro. Con lo bien que se lo estaba montando Mayor Oreja dando donde más les duele, el desempleo de las personas, resulta que los trabajadores registrados en las oficinas del INEM bajaron en casi 25.000 personas en este mes y los afiliados a la Seguridad Social se incrementaron en más de 69.000 personas. Para colmo, donde más se destruyó empleo fue en Valencia, Madrid y Canarias. Esto fastidia bastante porque estamos finalizando la campaña. Ya se podrían haber esperado a la próxima semana. Pero que no decaiga el ánimo. Nos queda un par de días para seguir rentabilizando el sufrimiento y la principal preocupación del español de a pie.
Por último, las declaraciones del redactor-jefe de Alfa y Omega, órgano del Arzobispado de Madrid, han colocado las cosas en su sitio con su reflexión: “cuando se banaliza el sexo, como ocurre hoy, no tiene sentido seguir considerando la violación como delito penal”. O las de nuestro glorificado Cañizares, “no es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios con los millones de vidas destruidas por el aborto”. Y por supuesto la afirmación del candidato del Partido Popular, Mayor Oreja, de que la postura del cardenal es exacta. Porque si se suman dos plátanos, pues dan dos plátanos. Y si se suman un plátano y un guayabo, nunca pueden dar dos plátanos, porque es que son frutas distintas. Yo lo tengo claro.
domingo 24 de mayo de 2009
Aborto, moral e Irlanda
El aborto se ha convertido en el gran tema social de la ideología conservadora. Pero, ¿qué otra cosa se podría esperar? Las guerras morales son baratas. No cuestan más allá de las conciencias sesgadas. De las razones de aquellos y aquellas que colocan el rasero de la dignidad, allá donde les convenga. De las consideraciones de otros y otras que nos sumergen en un mundo surrealista donde se exponen opiniones varias, de las cuales destaca la de la Iglesia Católica. Pensamiento único aceptable. Juicio único admisible.
De los motivos de ellos y ellas que establecen códigos eternos procedentes de la divinidad. De los pretextos de éstos y éstas que influidos por la deidad, intentan hacernos creer su preocupación por la vida; inquietud y conmoción que no han demostrado en los últimos trece siglos, en que se han asesinado y torturado a cientos de miles de personas en nombre de la fe. Al margen de alguna declaración aislada e impúdica, no han renegado oficialmente de su pasado vergonzoso e inmundo. Ni de su pasado ni de su presente. A ver como van a justificar el escándalo de sesenta años de la iglesia católica irlandesa sórdida, a la que el gobierno le encomendó el cuidado de los niños más vulnerables de la nación. Más de mil víctimas frágiles y desamparadas durante muchos años, que han prestado testimonio de una infancia caracterizada por golpes, trabajos forzados y abusos sexuales. Explotaciones inhumanas a niños y niñas sin ningún otro referente que los curas que ejercían de cuidadores. Éstos y éstas son los que nos intentan imponer su moral; los que con su recta y honorable postura, pretenden dar lecciones de lo que es la vida; los que deciden que es más importante la vida de los no-nacidos, que la vida de los que están vivos.
Las demás personas no tenemos derecho a opinar, sino que somos consideradas “asesinas”, “destructoras de la familia”, “destructoras de la sociedad”, “enemigas de la vida”, etc.
El aborto, sin lugar a dudas, representa una problemática social que requiere respuestas adecuadas. Pero no objeciones morales. Al contrario de lo que proyectan los “provida”; de los sentimientos robados e interpretados a las mujeres que han abortado o piensan hacerlo, por parte de los intolerantes, el aborto supone un drama personal y humano de gran magnitud. Dudo que ninguna mujer se sienta orgullosa y feliz tras tomar una decisión en este sentido. Tampoco es permisible que se cuestione de manera despreciable y se intente estigmatizar a las mujeres que, enfrentadas ante una determinación de este calibre, opten por abortar.
Una sociedad sin amplitud de miras, carece de moral. Carece de ética para señalar y ultrajar a aquellos y aquellas que tomen decisiones en sentido contrario a las establecidas por el orden religioso. Este tema, es asunto de todos y todas. No sólo de los untados por la moral de una Iglesia, que bien se podría dedicar por los siglos de los siglos a pedir perdón de rodillas, a todas las víctimas de sus abusos, atropellos, torturas, iniquidades y crímenes.
Amén.
De los motivos de ellos y ellas que establecen códigos eternos procedentes de la divinidad. De los pretextos de éstos y éstas que influidos por la deidad, intentan hacernos creer su preocupación por la vida; inquietud y conmoción que no han demostrado en los últimos trece siglos, en que se han asesinado y torturado a cientos de miles de personas en nombre de la fe. Al margen de alguna declaración aislada e impúdica, no han renegado oficialmente de su pasado vergonzoso e inmundo. Ni de su pasado ni de su presente. A ver como van a justificar el escándalo de sesenta años de la iglesia católica irlandesa sórdida, a la que el gobierno le encomendó el cuidado de los niños más vulnerables de la nación. Más de mil víctimas frágiles y desamparadas durante muchos años, que han prestado testimonio de una infancia caracterizada por golpes, trabajos forzados y abusos sexuales. Explotaciones inhumanas a niños y niñas sin ningún otro referente que los curas que ejercían de cuidadores. Éstos y éstas son los que nos intentan imponer su moral; los que con su recta y honorable postura, pretenden dar lecciones de lo que es la vida; los que deciden que es más importante la vida de los no-nacidos, que la vida de los que están vivos.
Las demás personas no tenemos derecho a opinar, sino que somos consideradas “asesinas”, “destructoras de la familia”, “destructoras de la sociedad”, “enemigas de la vida”, etc.
El aborto, sin lugar a dudas, representa una problemática social que requiere respuestas adecuadas. Pero no objeciones morales. Al contrario de lo que proyectan los “provida”; de los sentimientos robados e interpretados a las mujeres que han abortado o piensan hacerlo, por parte de los intolerantes, el aborto supone un drama personal y humano de gran magnitud. Dudo que ninguna mujer se sienta orgullosa y feliz tras tomar una decisión en este sentido. Tampoco es permisible que se cuestione de manera despreciable y se intente estigmatizar a las mujeres que, enfrentadas ante una determinación de este calibre, opten por abortar.
Una sociedad sin amplitud de miras, carece de moral. Carece de ética para señalar y ultrajar a aquellos y aquellas que tomen decisiones en sentido contrario a las establecidas por el orden religioso. Este tema, es asunto de todos y todas. No sólo de los untados por la moral de una Iglesia, que bien se podría dedicar por los siglos de los siglos a pedir perdón de rodillas, a todas las víctimas de sus abusos, atropellos, torturas, iniquidades y crímenes.
Amén.
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